“Lo primero es el ojo que vé. Lo segundo, el objeto visto, y lo tercero, la distancia intermedia” (Albert Dürer).
Tamar nos lleva a encontrar en lo dual un parecido como producto; más que un duplicación descriptiva, efectúa una cierta perversión entre significante y significado. En esta instalación, su disposición en el espacio presupone una representación similar sobre sí misma, y es tal como dice Foucault: “una idea puede ser signo de otra, no solamente porque se pueda establecer entre ellas un ligámen de representación, sino porque esta representación se puede representar en el interior de la idea que representa”. Y continúa: “diríamos que a través de la mirada deberíamos encontrar el punto de fuga del deseo”. Texto de Jordi Cerdà referente a una instalación realizada en Barcelona en el año 1985.
Sobre la forma: Sin identificación posible, ya sean de la naturaleza o formen parte de nuestro entorno cotidiano, ellas progresan en una mutación íntima, unión con el mundo subjetivo, siempre en movimiento.
Sobre el lenguaje: Es ese de las formas relacionadas entre ellas, lenguaje sin códigos, privado de un sentido aparente. Sobre la noche, los astros, las puertas que se abren. Grafismos inventados, excluídos de una posible lectura, pero distribuídos horizontalmente, listos para ser leídos, diferentemente.
Sobre la materia: Grabado e incisión. Penetración en la placa. El trabajo gráfico me permite una depuración máxima. Te empuja a la observación de faces sucesivas. Detenciones impuestas por la propia técnica, detenciones que instauran un ritmo y una lucha con la materia, en la cual me descubro.
Sin Comentarios »
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URI
Dejar un comentario