En la pintura de PAZ llama la atención la manera exquisita con la que trabaja las temperas y especialmente el gouache, lo que a primera vista parece una obra de tintas planas y una retorica serie de visiones, acaba por resultarnos un precioso juego de ensoñaciones de color y una aguda reflexión de ambientes cálidos en los que ella se mueve.
PAZ obtiene entre la suavidad ondulante entre el cielo y las rocas en los reflejos del agua, frágiles nociones de levedad con luces y sombras que se suceden frenéticamente , en definitiva, su obra sumerge al espectador en un emocionado silencio.
José María Recuerda.
En la obra de PAZ lo mismo hallamos repentinas y dramáticas tormentas o serenidades sin tiempo y en medio de ello la imagen viva y sentida del bochorno, ese calor aplastante y adormecedor que con los ojos medio entornados hace que nuestra vista enturbiada mezcle cosas, calidades y colores. Mar cielo nubes, calimas, palmeras y quizás estados de ánimo y es que para PAZ el paisaje no está descrito en sus apariencias mas externas sino sentido y trascendido por un yo que no se desea inaccesible, por el contrario, dialogante y comunicativo.
Carlos Soler d´Hyver.
PAZ ya nos tiene acostumbrados a esas visiones profundamente estáticas que la percepción introduce en la realidad. Conocemos su magia, aire de calimas cálidos y amplios cielos que , aun próximos, en sus manos nos desvelan de nuevo un misterio, su compleja simetría de color, envueltos en una minuciosa ejecución. PAZ pinta el Mediterráneo cargado de luz, captado como una crónica entre amaneceres y crepúsculos de una tierra árida y parda inmersa en el mar y la historia.
Su mirar se simplifica en la compleja búsqueda de la sencillez. Una belleza narrada en color, la belleza de un jardín que entre olas y vientos nos es ocluyo. Solo su mirar nos lo devuelve en un sueño.
Cristobal Bellver Ribes.
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